Los jugadores más veloces de River.

Hay cuatro futbolistas que se destacan por su rapidez en el plantel que dirige Gallardo. Todos ellos reúnen una característica en común: suelen utilizar los costados como principal vía para avanzar en la cancha. Y en el cuerpo técnico de River prefieren no revelar detalles para esconderle información a los rivales.

Existen registros pormenorizados, guardados celosamente por el cuerpo técnico de River. La información bien utilizada en el momento indicado, según las necesidades del caso, es un valor enorme en cualquier ámbito, incluso el deportivo. Más allá de ser impredecible y capaz de resolver todo el trabajo de un año en pequeñas acciones, tal como sucedió hace unos días en la final de la Liga de Campeones de Europa, el fútbol cada vez se alimenta más de los datos y estadísticas para resolver circunstancias, sobre todo al reducir el margen de error.

Inteligente, enfermo sanamente por la evolución constante y minucioso en la planificación de cada partido, Marcelo Gallardo requiere del equilibrio justo entre pausa en determinados sectores del campo con velocidad para lastimar al oponente, enloquecerlo hasta exponer la diferencia de jerarquía individual que sus dirigidos tienen por encima de la mayoría de sus adversarios. Por eso, aunque en distintas oportunidades hizo hincapié en la importancia de saber dónde hay que pisar el freno para pensar y encontrar los espacios, el Muñeco considera clave la participación de jugadores rápidos, listos para desarmar la resistencia rival o retroceder cuando las transiciones demandan un regreso inmediato ante la pérdida del balón.

Entonces, en ese contexto, surge un interrogante natural, lógico para cualquier deporte que requiere de la destreza, especialmente cuando hay contacto como en el fútbol, ¿quiénes son los jugadores más veloces de River? El más rápido, aunque tal vez pase inadvertido porque necesita elegir cuándo proyectarse, es Gonzalo Montiel. La aceleración del zaguero devenido lateral derecho le permitió realizar varios cruces oportunos, sumarse al ataque repentinamente y anticiparse en el área de enfrente, donde es habitual que al menos una vez por partido genere un dolor de cabeza al buscar el primer palo tras un tiro de esquina a favor.

En ese registro detallado que posee el cuerpo técnico hay otros tres futbolistas que tanto en los entrenamientos como en los partidos logran marcar una diferencia por su dinámica: Gonzalo Martínez, autor de varios goles llegando por sorpresa a la carrera -el más recordado fue a Boca, cuando River se impuso 3 a 1 en La Bombonera-, Marcelo Saracchi y Camilo Mayada. Ambos uruguayos se caracterizan por ser incansables, capaces de hacer el ida y vuelta cuantas veces resulte necesario. Mientras Chelo (pretendido por el Leipzig, de Alemania) jugó la gran mayoría de los encuentros de la temporada 2017/18, Camilo ofrece un sinfín de soluciones tácticas por las bandas, siendo volante externo o lateral en los dos costados.

Si bien es cierto que un resultado se define por lo hecho en las áreas y cada desarrollo se empieza a manejar desde la tenencia de la pelota con la zona del medio campo como lugar fundamental, el deporte más popular del planeta requiere de diversas herramientas. El sueño de todo técnico ofensivo es reunir la irresistible fórmula de precisión en velocidad. Pese a que el balón corre más rápido que un jugador, cuanto más ligeros sean los protagonistas, mayores posibilidades tendrán de mantener compensado un equipo, aportarle sorpresa y brindarle la variante de progresar por afuera, indispensable cuando los caminos se cierran por adentro.

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