Gallardo los aplastó

Napoleón hizo historia grande en Europa, donde logró el sueño de todo River al ganarle la final de la Copa Libertadores a Boca y sepultar para siempre cualquier tipo de cargada. Ya está a la par de Angelito Labruna.


Gallardo aplastó a Boca. Lo derrumbó totalmente. Hoy ningún simpatizante xeneize se atreverá a burlarse de uno de River. No tiene manera de hacerlo con argumentos serios. Podrá recurrir otra vez «vos sos de la B», pero quedará en ridículo por el 3-1 en el estadio de Real Madrid. La Libertadores ganada por el Millonario es una huella que nunca se borrará y que entró en el terreno de las hazañas porque el club de Núñez dio vuelta un Superclásico para ganarlo oficialmente después de 31 años, sumado a que el arbitraje de Andrés Cunha fue llamativamente malo para el mismo lado. Ni siquiera eso sirvió para vencer al ejército de Napoleón.

Sin embargo, el mayor logro del Muñeco es haberle devuelto por completo el orgullo a los hinchas del Más Grande frente al eterno rival. Atrás quedaron todo tipo de secuelas por eliminaciones, gastadas por el descenso y la chicana de la paternidad en el historial. Todo eso ahora carece de daño: el partido más importante lo ganó River tras sufrir el arrebato de la localía con el agravante de sumarle la presencia de público visitante.

Marcelo Daniel Gallardo entró en la historia dorada de River una vez más. Cambió el paradigma del club a nivel internacional. Lo transformó en un equipo copero, ganador. Dejó de sufrir en cada salida del país para convertirse en un adversario temible. Además de haber obtenido tres trofeos locales, llegó a su sexto título fuera del ámbito doméstico: Copa Sudamericana 2014, Copa Libertadores 2015 y 2018, Recopa 2015 y 2016, y Suruga Bank 2015. Como si fuera poco ahora tiene dos partidos para ganar el Mundial de Clubes -título inédito para el Millonario- y otros tantos para alzar nuevamente la Recopa: en febrero deberá medirse al ganador entre Atlético Paranaense y Junior.

Las épocas de sinsabores ya son parte del recuerdo anecdótico, de una parte de la historia tapada por los éxitos de estos cuatro años y medio de Gallardo al frente del plantel. El hombre obtuvo la Libertadores como jugador (1996) y como DT (2015 y 2018). Para darle validez a su apodo de Napoleón pudo conquistar América en Europa. Marcelo aplastó a Boca, le sabe de qué forma plantear cada partido al punto de que triunfó en cuatro de los últimos cinco superclásicos incluyendo el verano.

Todo empezó el 27 de noviembre de 2014. La revancha correspondiente a la semifinal de la Sudamericana marcó un verdadero quiebre: Marcelo Barovero atajó un penal que de tener éxito significaba un gol con valor agregado por ser en condición ee visitante. Luego, el golazo de Leonardo Pisculichi. Seis meses más tarde apareció la chance de perder ese logro: Carlos Sánchez sí acertó desde los doce pasos y el después el gas pimienta evitó el festejo en la Bombonera. La Supercopa de marzo pasado igualó el ítem de vueltas olímpicas en el clásico y lo de anoche quedó en la historia grande del fútbol mundial. Gallardo los aplastó. Y es capaz de seguir ganando copas. ¡Salud!

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