“Volvimos a ser un rival difícil para todos”

Todos tiene explicación, mucho más si encontramos coherencia y responsabilidad en quien tiene que dar las respuestas.

Cuando Gallardo dijo que el equipo estaba cansado, que pocos días de descanso y muy poco tiempo de pretemporada tenían que influir mucho en el rendimiento, no todos quedaron convencidos.

Cuando hubo que enfrentar tres partidos en 8 días, muchos pensaron que la gloria eterna del Bernabéu podría hacer seguir mostrando el alto rendimiento sin problema alguno, como si se trataran de máquinas las que se ponen la camiseta roja y blanca y salen a la cancha.

Otros muchos pensaron que la venta del Pity, el abandono del futbol de Mora, la nueva lesión de Scocco y la ida a México de Maidana no resentirían el plantel y estaban equivocados.

Pero tenía razón Napoleón, en los partidos en Mendoza y en Liniers, el River de Gallardo recuperó muchos de los síntomas que lo hicieron confiable y provocaron las alegrías más grandes de la historia reciente.

Creció el nivel de las individualidades, volvieron los síntomas positivo en el ánimo y en  el funcionamiento, y empezaron a verse  los aportes de los refuerzos que llegaron.

“Volvimos a ser un rival difícil para todos”, soltó Gallardo una vez finalizada la victoria 2-1 en cancha de Vélez. 

Y no fue una frase más, si lo dice es porque está convencido que la resaca de la Libertadores quedó lejos.

Las claves de la mejoría:

  • Mejora sustancial en el funcionamiento colectivo. 
  • La concentración volvió a ser un atributo permanente
  • Se recuperó la voracidad por recuperar la pelota más veces en campo contrario.
  • La presión alta volvió a desarmar cualquier estrategia rival.
  • La pelota circula mejor, con criterio, precisión y velocidad.
  • Fluye más juego.
  • Nacho Fernández, vuelve a levantar la cabeza antes de dar el pase correcto.
  • Las individualidades que marcan la diferencia volvieron a ponerse en “modo futbol”. 
  • Reapareció un Borré intratable que no dá ni  una por perdida y que está más derecho frente al arco.
  • Regresó el Pratto más participativo, con mejor despliegue y la fuerza y entrega de siempre.
  • Los dos veteranos de mil batallas, Enzo y Ponzio corren la cancha como debutantes y saben dónde está cada uno sin mirarse.
  • Casco y Montiel se volvieron a convertir en salida permanente.
  • Superman Armani dejó el traje de Clark Kent.

Nadie duda que falta mucho para alcanzar el nivel deseado, falta ajustar detalles, que los nuevos, como Suarez, se acoplen mucho más.

Pero ahora tampoco nadie duda ahora que el 2019 puede seguir dando alegrías.

Que nos esperan desafíos enormes, que volver a saltar varas muy altas es difícil…pero también es posible. 

Las varas son para saltarlas y superarlas. Este River- generación Gallardo-  de eso sabe y mucho.

Seguinos en:

Agregá tu comentario