Así quedan afuera los grandes

Los aplausos desde cada rincón del estadio lo resumen todo. No puede haber reproches, tampoco quejas ni nada por el estilo. River dejó la Copa Superliga con una actuación brillante que fue insuficiente para clasificarse a las semifinales.

Sus hinchas abandonaron el Monumental con la frente alto y orgullosos de este equipo brillante que dirige Marcelo Gallardo.

Lo de River anoche fu extraordinario, mostró la otra cara respecto al sábado, con lo que demostró que aquello en Tucumán, el sábado pasado fus solo una noche olvidable.

Además de los cuatro goles, generó varias situaciones, estrelló tres cabezazos en los postes, exigió permanentemente tanto a Cristian Lucchetti como a la defensa rival.

Ofreció movilidad constante, precisión en velocidad, elección acertada en el manejo del balón, variantes, amplitud para atacar, profundidad, desbordes, centros, remates de media distancia, desequilibrio individual y acciones provenientes de pelota parada. 

A todo ese repertorio hay que agregarle la rapidez para retroceder al contrarrestar las réplicas de Atlético Tucumán, así como también la presión y la agresividad a la hora de la recuperación.

«Por lo que mostró, el equipo me da ilusión de cara a lo que viene», señaló Gallardo.

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